lunes, 7 de julio de 2008

MEMORIA CRITICA UNIDAD II: Constitución del sujeto histórico – social, económico y político y su impacto en el paradigma educativo emergente.

UNIVERSIDAD NACIONAL. EXPERIMENTAL “SIMON RODRIGUEZ”
MAESTRIA EN EDUCACION ROBINSONIANA

PARTICIPANTES. Cándida de Sandoval, Armando de J. Camacho, Ana Hectilma Ruiz Jaimes, María Alcadis Ramírez, Franklin Rangel.
FACILITADOR: JESUS VILLANUEVA.

MEMORIA CRITICA UNIDAD II: Constitución del sujeto Histórico – social, económico y político y su impacto en el paradigma Educativo emergente.

La Historia Político Social de los pueblos Latinoamericanos, recoge un conjunto de hechos, vivencias y experiencias de rebeldía en contra de las imposiciones externas. Esto en razón a que los legítimos dueños de esos espacios que en conjunto hacen un continente fueron desprovistos por la vía de la invasión; sumada a la ocupación, explotación y saqueo tanto de la fuerza de trabajo como de sus bienes, así como del espacio geográfico y espacial donde subsistían todas la riquezas; que por siglos fueron llevadas a Europa. La Lucha por la tierra, por un espacio donde vivir, donde trabajar para producir, comenzó entonces, cuando los invasores, dispusieron de lo que no era suyo, de la gente y de sus bienes, a través de las llamadas encomiendas. De este atropello, de esta injusticia, de este saqueo, proviene toda la desigualdad y las luchas por la reivindicación de un derecho que nos fue conculcado de forma arbitraria por el imperio español. Sistema que sólo fue posible minimizarlo a través de la lucha perseverante de aquellos pueblos, que siempre estuvieron, al igual que hoy; como punta de lanza frente a la atrocidad del imperio. Formamos parte de un subcontinente que fue sistemáticamente violentado por los europeos a partir de la invasión llamada “descubrimiento” , iniciada por el almirante Cristóbal Colón a partir de 1492, a estas tierras que luego llamaron América. En correspondencia con las ideas de uno de los más grandes pensadores de nuestra América, como lo es el maestro Don Simón Rodríguez, creemos en la necesidad de desarrollar ideas y organizaciones originales, contextualizadas con nuestra realidad. En este orden de ideas asumimos lo que el movimiento popular ha venido construyendo, sobre el conjunto de ideas y postulados, de los principales personajes históricos de la resistencia que le han dado vida a los procesos populares revolucionarios a lo largo y ancho de América Latina y del Caribe, es entonces, un esfuerzo consciente por cohesionar un proceso político que integre la diversidad de las corrientes revolucionarias. De allí que no nos extraña la proliferación de movimientos en diferentes momentos históricos, tal cual como sucede hoy, la lucha es la misma, los protagonistas igualmente pareciera que son los mismos; por un lado las castas, los que desde hace siglos, se apropiaron de las mayores y mejores tierras, los blancos europeos, los anglosajones que con sus flota marinas y sus huestes invasoras tomaron por asalto este nuestro continente. Si nos detenemos a revisar la historia política económica de nuestra América latina, encontraremos que los movimientos de pre-independencia y de la propia independencia política, siempre estuvo en búsqueda de devolver la tierra a esa mayorías desplazadas y explotadas que descubrió como unos extraños se habían apropiado de su fuerza de trabajo y evidentemente de su tierra, que era tanto como despropiarles de su propia vida.
Bolívar, entendió que tan sólo con la independencia política no era suficiente, por eso comenzó a diseñar una propuesta de liberación de los esclavos y el reparto de tierra, eso hizo que la oligarquía “mantuana” tanto de Bogotá como de Caracas, buscara la forma y manera de salir de él. Igualmente encontramos al Caudillo Ezequiel Zamora, luchando por la misma causa, dotar de tierra al pueblo, los llamados gobiernos “democráticos representativos” proclamaron sus sendas leyes de “Reforma Agraria” que nunca cumplieron.
En otros escenarios del Continente, nos encontramos con el líder revolucionario Mexicano Emiliano Zapata, en Nicaragua Augusto César Sandino, en Colombia a Jorge Eliécer Gaitán o al legendario guerrillero “Tiro Fijo”, en el Brasil al actual Presidente Lula y su movimiento “De los Sin Tierra”.
“La lucha es larga”, pero desde hace tiempo, fue iniciada, y hoy está dando sus frutos en viejos y nuevos movimientos sociales, que han descubierto, que el diseño capitalista, y su fase superior, bajo la denominación de neoliberalismo, no fue capaz de dar respuesta a las interrogantes de los pueblos; todo ello ante la pérdida de confianza en las instituciones supuestamente “democrá¬ticas”. Seguramente esa pérdida de confianza está asociada a prácticas político-institucionales tradiciona¬les, de distribución de bienes públicos tales como clientelismo, discrecionalidad y negociación altamente corporativa e incumplimiento de las ofertas planes y programas de fechas electorales
En este marco hemos entendido que el resurgimiento de movimientos sociales ha venido vigorizando las luchas de los pueblos que podemos observar en : a) el grado de desarrollo y organización alcanzado por los nue¬vos movimientos sociales resulta una variable relevante; b) la densidad de movimientos sociales que aparecen como portado¬res de mensajes y opciones compartidas por las mayorías populares; y c) la acumulación de prácticas de lucha y movilización social que reivindican no sólo viejas aspiraciones, sino reclamos novedosos en el territorio propiamente de las instituciones, que dan paso a movimientos sociales (emergentes e históricos), esto ante la pérdida de legitimidad de los partidos tradicionales o de mayor arraigo en la configuración de los respectivos sistemas políticos, el desarrollo y crecimiento de algunas fuerzas políticas de signo progresista, la evolu¬ción reciente de los formatos institucionales y de algunas instituciones democráticas, y el grado de implantación de las reformas estructurales de la última década.
Atrás va quedando la práctica de la exclusión, hoy por hoy estamos frente a un hecho novísimo, como es:-“la democracia participativa y protagonica” donde es el mismo sujeto social de los niveles medios y bajos, quienes asumen el rol protagónico, en los asuntos inherentes al bienestar del colectivo, al extremo que poco a poco se va a avanzando hacía otra manera de ver y comprender el quehacer de las comunidades, asumiendo la conducción del poder o los poderes que hasta ahora eran exclusividad de la delegación que las propias comunidades cedían a los “llamados gobernantes”; quienes dentro del esquema tradicional de la política pervertida hicieron hasta lo imposible por alejar a los pueblos, al sujeto que da razón al hecho democrático, de la verdadera práctica democrática, que no es otra cosa que darle poder al pueblo. Por ello se requiere una reformulación en los criterios, en los pensum y currículos de la formación ciudadana, que permita la formación o ecuación del nuevo republicano, del nuevo ciudadano que supere la concepción paternalista, aquella de que “unos mandan y otros obedecen”, para abrir el nuevo marco donde todos como iguales tengamos la posibilidad de hacer y dar a cada quien según su capacidad y necesidad.
Constituye también un ámbito de análisis de las transformaciones producidas en los procesos de conflictividad social, en la forma de articulación de las demandas y las formas que asume la participación de los movimientos sociales; las luchas por los derechos y la ciudadanía, en un contexto de exclusión social. Para ello se cuestionarán las categorías de poder, de autonomía, horizontalidad, trabajo, ciudadanía, territorialidad, subjetividad, la continuidad y rupturas con experiencias sociales anteriores, la relación con el estado, poniéndolas en discusión en su dimensión teórica y también práctica. Esta selección, presentación y definición de las herramientas conceptuales permitirá dar cuenta de las inscripciones teóricas y las perspectivas metodológicas que nos permiten analizar el campo.
La demanda educativa efectuada por los movimientos sociales, la mirada de la educación como derecho y el reclamo que se efectúa al Estado, en las diferentes relaciones; lo educativo cotidiano, lo educativo encuentro con el otro, lo educativo relación social presentan una gama de concepciones y propuestas que es necesario estudiar.
La demanda de educación constituye a los movimientos mismos, en la compleja y contradictoria vinculación que establecen con el Estado y con la escuela: Las demandas educativas de los movimientos sociales hablan de sujetos activos que hacen de la educación un derecho a combatir y que como tal, los constituye como fuerza, las acerca y aleja de la escuela, que los conoce y desconoce y las pone en tensión con el Estado.
Algunos movimientos plantean la existencia de escuelas propias en sus territorios como parte de la disputa con el Estado. Hay en ellos un abordaje nuevo de lo educativo tanto como forma de construcción del propio movimiento, como del lugar que le otorgan a la escuela: el de un espacio propio, autónomo que forme a sus hijos coherentemente con sus objetivos, colaborando con sus procesos de construcción política, la formación de un hombre nuevo, mas humano, con nuevos ideales, integrante y formador a su vez de una patria libre y con una mejor y mayor calidad de vida, en cuanto a la pedagogía del pensamiento está inmersa en un humanismo renovado, que nos compromete a reconocer que la verdadera fuerza está en el autoconocimiento que nos dan los sentimientos y en la necesidad de integrarlos a la vida y el hacer personal. Debemos atrevernos a incorporar la riqueza de nuestros sentimientos en la práctica educativa, esta se nos da al confiar en nuestro mundo interno, entendiendo nuestro compromiso como la posibilidad de acompañar profundamente a cada persona en su proceso de transformación y renovación, ser sujeto histórico es adoptar una posición crítica para analizar el momento que nos corresponda vivir, y asumir el compromiso para actuar en función de cuanto aspiramos y nos favorece como integrante de una sociedad, con mayor participación y protagonismo, y no esperar que sea el estado quien determine el tipo de educación a implementarse. Al estado le corresponde llevar a la práctica las estrategias que la sociedad exige, según su realidad y necesidades, y facilitar su práctica generando recursos e instituciones que se requieran para hacerlas realidad. La confianza en el ser humano y en nuestra práctica educativa; es un aspecto esperanzador para lograr la sociedad humana, que todos necesitamos construir.
Para concluir los movimientos sociales se consideran sujeto y principio educativo; todos sus espacios y acciones tienen intencionalidad pedagógica. Los espacios de formación son específicos pero también lo son la asamblea, el lugar de trabajo y la lucha concreta del día a día, colocan el acento en la cotidianeidad, desafiando desde allí las relaciones capitalistas, priorizando la horizontalidad y el valor formativo de las distintas experiencias. Desde el punto de vista de la construcción subjetiva en el encuentro con el otro se produce un proceso de aprendizaje colectivo, autogestivo, que restablece la capacidad, el reconocimiento, el lazo, el poder frente al desamparo y la victimización, en un ambiente que educa. (Es decir, el descubrirse a sí mismo en colectivo, para dar respuestas adecuadas, producto de su propia experiencia, algo así como una cotidianidad endógena del quehacer y el hacer, que marca un rompimiento con lo que se había hecho costumbre impuesta, para asumir y poner en práctica, la costumbre nacida de su propio seno, en tanto comunidad creadora de su propio destino). Conclusión , a las que llegamos, luego de haber leído y comprendido, el hecho social y la experiencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional que tiene presencia en Chiapas, territorio Mexicano, donde el movimiento o desplazamiento de El Caracol, ha servido para crear una forma de convivencia o asociación humana, revivida desde los tiempos añejos de los amerindios.-


Amos (2004), encargado de formación del EZLN Ejército Zapatista de Liberación. México. Documento difundido en la web.
Material compilado con fines instruccionales cite 2008
LOPEZ MAYA, Margarita y Seaone, José (Compiladores).Movimientos sociales y conflicto en América Latina. FLACSO. Buenos aires. 2003

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